CAPITULO 3
LA EVOLUCIÓN HACIA EL HDR

La percepción de la visión humana es logarítmica. ¡Qué frase más académica! Llevemos esto al mundo de los mortales. Imaginaos que estáis observando un objeto que emite luz y lo percibís como tal. Ahora, alguien enciende al lado un segundo objeto que brilla al doble de intensidad. ¿Lo percibiréis como más brillante? Por supuesto, pero no lo detectaréis que brilla “el doble”. En función de la cantidad de luz, la diferencia entre objetos no se percibe en la misma proporción. Es decir, nuestra percepción no es lineal.

Con el fotoquímico pasaba exactamente igual, de modo que al crear una versión digital del negativo creamos una logarítmica digital. De ahí nacen los famosos Cineon LOG, Arri LOG, RED LOG… todas son señales logarítmicas con un rango dinámico muy amplio.

La curva PQ (Percentual Quantization) también es logarítmica, porque como decíamos en el inicio de esta serie de artículos, nuestra referencia última, nuestra meta, es alcanzar la visión humana en términos de calidad y precisión. Esta curva ya no corrige un defecto, sino que ofrece un rango tonal con un astronómico punto blanco de 10.000 nits.

Hay disparidad de opiniones sobre cuál es el valor de brillo máximo que el ojo puede percibir. Hay estudios que lo datan entre 12.000 y 20.000 nits. La curva PQ es igualmente ambiciosa: 10.000 nits es muchísimo brillo. Tanto, que al igual que nos ocurría con el espacio BT.2020 es imposible de alcanzar con la tecnología actual. Aunque a la fecha de este artículo hay fabricante que afirman tener paneles con un -muy discutible- brillo máximo de 8000 nits, en cuestión de postproducción profesional la cifra más habitual es 1000 nits.

E incluso así, 1000 nits es mucho brillo, y representa un reto para coloristas y demás amigos del gremio. Y todo un problema para la industria de la energía, es decir, una pantalla a 1000 nits consume mucha energía. Si lo multiplicamos por todos los televisores de cada hogar, cabe plantearse si realmente el parque eléctrico sería capaz de soportarlo.

Por suerte o por desgracia, la implantación del HDR en entornos domésticos es algo lenta aún, y en muchos de los hogares donde la hay, no existe un consumo interesante de contenidos HDR, ya que en la actualidad sólo se ofrecen a través de ciertos servicios de streaming premium y el cada más vez cuestionado formato físico, a través del nuevo Blu-Ray 4K.

Dicho esto, entra en batalla una segunda curva, la llamada HLG o Hybrid Log Gamma, a la cual dedicaremos nuestro siguiente artículo.