CAPITULO 4
LA EVOLUCIÓN HACIA EL HDR

La PQ viene a solucionar un mal heredado durante mucho tiempo, pero en el fondo plantea un problema similar: los contenidos en PQ no se pueden visualizar en una pantalla que no sea HDR. Las imágenes se verán apagadas, lavadas, sin contraste…, porque es una curva logarítmica.

Mismo problema pero ampliado en televisión: supondría duplicar toda la emisión, un canal para SDR y otro para HDR. O que el contenido para HDR fuese exclusivo. Y en cualquier caso, el ancho de banda necesario para HDR es muy superior al SDR. Si además le añadimos la resolución UHD, se convierte en casi inviable.

Con este panorama, la BBC británica y la NHK japonesa -con algunas más-, plantearon una curva híbrida, es decir que fuese SDR y HDR a la vez. A esto lo llamamos Hybrid Log Gamma o HLG. Su funcionamiento es bien ingenioso: desde su valor mínimo hasta un punto aproximado al gris 18%, la curva es igual para ambos sistemas. A partir de este punto se genera una divergencia matemática estable hasta alcanzar el punto blanco con dos destinos, uno a 100 nits y otro a 1000.

¿El resultado? Un televisor SDR verá una curva gamma 2.4 tradicional mientras que el HDR verá la continuación de la señal hacia los 1000 nits. ¿Ventajas? La mencionada, tenemos una única señal para ambos sistemas. ¿Inconvenientes? Pues unos cuántos. Por un lado, los niveles de negro son iguales, y esto es una lástima. Tendemos mucho a hablar y a pensar mucho en los blancos cuando tratamos el tema del HDR y muy poco acerca de las sombras y los negros, exactamente iguales en importancia. La curva PQ es capaz de alcanzar un nivel de negros muy profundo, y nos permite establecer diferencias más claras en el rango de 0 a 1 nit. Si además tenemos la suerte de reproducirlo en un panel OLED o un LED con un buen control de negros por zonas y un ratio de contraste amplio -el mínimo considerado para HDR es 100000:1-, la sensación es sobrecogedora.

En cuanto a los blancos tenemos un problema similar: no puede pasar de un límite teórico de 1200 nits. Esto quiere decir que la norma HLG se verá superada sin remedio cuando en unos años demos el siguiente paso hacia estandarizar los 2000 o los 4000 nits.

Una ventaja adicional del HLG es que es más fácil de producir en cámara. En el caso de la curva PQ, es algo que se crea generalmente en postproducción a partir de la logarítmica original de la cámara. La curva HLG, precisamente por su semejanza a la gamma 2.4, resulta más fácil sacar de cámara, y por tanto, que podamos por ejemplo ejecutar emisión en directo en HDR.

Como mención final, la curva HLG viene acompañada por su propio espacio de color, BT.2100. No hay motivo de alarma, es un espacio prácticamente idéntico al BT.2020 y de hecho se puede masterizar una pieza de video en BT.2020 + HLG sin  inconvenientes.

Con esto acabamos una parte importante del mundo HDR, pero estamos lejos de acabar. Hay un tercer actor en todo esto que es tan o más relevante que todo lo anterior. Me estoy refiriendo a los metadatos. Pero esto será en el próximo artículo.