CAPITULO 6
LA EVOLUCIÓN HACIA EL HDR

Hablar sobre qué es HDR es una cosa…, y hacerlo es otra. Conseguir HDR auténtico requiere que todos los elementos del flujo de producción y postproducción estén encaminados a este objetivo.

Empecemos por lo elemental: la captación. Los sensores digitales miden su rango dinámico en pasos de exposición. Para HDR, se requiere que ese sensor, en la configuración de ISO que se utilice, sea capaz de registrar más de 12 pasos. Esta información debe permanecer intacta en almacenamiento, por lo que el códec debe ser mínimo RAW con una profundidad de color de 12 bit, es decir, 4096 tonos para cada canal primario R, G y B.

En el caso de no poder grabar en RAW tenemos opciones siempre y cuando se haga una
codificación logarítmica a partir del registro lineal original del sensor y que el códec tenga una profundidad de color mínima de 10 bit. La logarítmica se encargará de contener todo el rango dinámico aunque la profundidad de color sea menor. Si se generan transcodificaciones a partir del original, el códec intermedio debe tener siempre un muestreo de 4:4:4 para no perder nada de resolución ni de rango dinámico.

Por supuesto, si nuestra intención es crear para HDR, el monitor del set debería serlo, así que nos toca hablar de qué características debe cumplir un monitor para que, además de decir que es HDR, sea considerado apto para mastering profesional HDR. Por una parte, tiene que cumplir evidentemente con las normas, es decir, debe ser capaz de identificar una señal BT.2020, debe ser capaz de reproducir por lo menos el espacio P3 en su totalidad y debe tener un punto blanco de 1000 nits reales, sin forzar negros ni técnicas extrañas. Además, el panel debe tener una profundidad mínima de 10 bit. En cuanto al ratio de contraste, si es para HDR10 o para HLG, se pide un mínimo de 100.000:1, si es para Dolby Vision se pide 200.000:1. El actual modelo EIZO PROMINENCE 3146 tiene un ratio de 1.000.000:1.

En lo relativo a la máquina de trabajo, no creáis que hace falta algo exageradamente potente por el simple hecho de trabajar en HDR. Lo realmente exigente puede ser trabajar con ciertos codecs RAW o ciertos formatos intermedios como EXR, pero no por pretender un máster de color en HDR. Ni siquiera las herramientas de mastering de Dolby son especialmente demandantes. Lo que sí vais a necesitar es una interfaz I/O compatible con las señales HDR. Es decir, nosotros sacaremos una señal de video pura desde nuestra máquina a la pantalla a través de un periférico, y éste ha de ser capaz de interpretar correctamente tanto el gamut como la curva y los metadatos.

La gran parte del software de postproducción profesional actual está ya preparado para HDR, pero cada uno tiene su propio estilo de configuración y workflow. En el siguiente artículo trataremos este tema con DaVinci Resolve Studio, el líder actual en esta materia.